En el Espejo.
gusta, te agrada? ¿Qué sucede cuando te miras profundamente a los
ojos? ¿Cuando fue la última vez que te viste fija y claramente?
Los espejos pueden mostrarnos lo que es pero muchas veces su reflejo
no es real. Lo que vemos y percibimos está sólo en nuestra mente y en
este juego de realidades y percepciones nos perdemos.
entonces ¿Qué ves? ¿Qué se refleja de ti? ¿Lo que eres, lo que crees
que eres o lo que quieres que los demás vean y crean que eres?
roles y papeles que nos gusta desempeñar e interpretar y que llegamos
a creerlos. Hace unos días leí algo que me impactó, decía: – A veces
nos acostumbramos tanto a las máscaras que éstas se pegan a la cara-
¡imagínense! Me pareció muy fuerte porque en mi trabajo es
imprescindible quitarse las máscaras, ir descubriendo quien eres, como
te sientes, hacia donde vas.
Que tarea difícil ir descubriendo y viajando hacia adentro. He
conocido personas tan renuentes a verse que prefieren sostener y
cargar sus máscaras eternamente, también he tenido clientes valientes
que abren tanto su corazón que cuando terminan de sus sesiones tienen
“otra cara”, no es sino que se van diluyendo las máscaras tan
adheridas a la piel.
Todo comienza con el espejo, en lo que vemos, en lo que hay ahí,
hacia donde puede llevarnos y qué puede mostrarnos. Recordemos a
Alicia en el país de las maravillas que a través del espejo nos hizo
conocer otros mundos, pensemos en los griegos quienes pensaban que el
espejo era productor de falsas apariencias, luego metafóricamente se
le vinculó con la identidad y la necesidad de salirse de uno mismo
para poder conocerse.
Desde mi punto de vista, el espejo nos muestra una imagen, no es lo
que realmente vemos lo que somos, que es lo verdadero, lo real y lo
eterno que llevamos dentro. Así, que si quisieras pudieras verte en el
espejo; en toda tu grandeza y plenitud, en toda tu belleza y
expansión, con toda la alegría que hay en ti, porque eso es lo que
eres en espíritu divino.
Si te amas el espejo te reconocerá!!!!
Katherine Andarcia













